Por Nino Villarroel, SJ | Aprox. 4 min. de lectura.
En la antigüedad las artes eran concebidas como “mímesis”, como imitación de la realidad, pero con una dinámica peculiar: la resignificación y transformación de esta realidad. Es decir que, al imitar, el arte debía otorgar novedad y perspectiva, por ello no era un simple remedo. Ciertamente en las artes plásticas resulta fácil reconocer esta dinámica, ya que ellas resignifican la realidad en algo visible. Pero ¿qué pasa con la música? ¿qué imita resignificando? A mi modo de ver la música resignifica la interioridad del hombre, pero también, al igual que las otras artes, resignifica la realidad exterior, los problemas y avatares de nuestro mundo; la música, entonces, puede ser capaz de visibilizar el acontecer de nuestra humanidad.

Ejemplo de esta dinámica es el nuevo proyecto de René Pérez (“Residente”, el vocalista de Calle 13) como solista. Este proyecto tiene cuatro facetas que se complementan: una página web(www.residente.com), un libro, un disco y un documental. El trabajo consiste fundamentalmente en un viaje, un viaje que ha permitido a René recorrer el mundo guiado por el análisis de su ADN, recorriendo los lugares de donde provienen sus ancestros. Se trata de una travesía alrededor de 4 continentes, 7 países y 13 regiones: ha visitado Siberia, Moscú, El Cáucaso (Osetia del Norte, Osetia del Sur, Georgia y Armenia), China, Londres, Ghana, Burkina Faso, Níger, Barcelona, y Puerto Rico

Ante la pregunta por el lugar de dónde venimos, el proyecto de René responde, gracias a este viaje, que venimos de todo el mundo, que somos genéticamente hermanos, que compartimos la misma historia. Y aquí se derrumban las barreras, pues no existe una raza pura. No existen motivos para separarnos.

Exploré la página web durante un par de horas, es una propuesta interactiva que recorre los lugares que René visitó. En ella encontramos información de cada país, lo que permite, a través de estadísticas y videos, comprender el dolor de aquellos que sufren la injusticia alrededor del mundo. También podemos contemplar cómo se fueron gestando las canciones y cómo la propuesta musical de René está basada en la colaboración con músicos de cada uno de los países que visitó. Ante una industria musical que solo intenta vender y vender, su propuesta se basa en el diálogo con los otros; la música de este disco surge del encuentro.

Pagina web del proyecto.

Estadísticas e información de la región del Caucaso.

Residente y comunidad en Tamale – Ghana.

Gracias a este viaje, en el disco podemos escuchar las múltiples voces de nuestra humanidad, en distintos idiomas, culturas y tradiciones. Y con ellas podemos también escuchar las luchas y avatares de nuestro mundo, marcado por el dolor y el sufrimiento. Escuchamos a un portorriqueño cantándole a la independencia y a la libertad, a seres humanos cantando en contra de la guerra y buscando la paz, a mujeres buscando igualdad y reconocimiento, a hombres y mujeres azotados por el genocidio, a la humanidad entera anhelando justicia. Pero también escuchamos a hermanos y hermanas cantándole a algo más poderoso que la guerra y el dolor, los escuchamos cantando a la vida a una sola voz. En suma, las canciones están cargadas de protesta y de denuncia. Le cantan al amor y al sueño de un mundo de hermanos y hermanas. Y junto con este canto, el proyecto Residente se convierte, a mi manera de ver, en un instrumento que visibiliza los grandes problemas de nuestro mundo, en una voz que clama en el desierto, que prepara el camino. Es en este sentido que podemos decir que es mimético.

Pero, ¿estos desafíos son lejanos a nosotros? ¿son desafíos ajenos al Perú? Una mirada sencilla nos lleva a responder de manera negativa, pues nuestro país también sufre de desigualdad, de racismo, de corrupción, de injusticia y de exclusión. Pero también los sueños de algo mejor están presentes en el día a día, en las personas que se levantan de madrugada para trabajar, en los jóvenes voluntarios que intentan construir oportunidades para todos. Y, es necesario mencionar también a los músicos peruanos que, así como René, plantean propuestas que denuncian la injusticia, anuncian cosas que superan el dolor y dan esperanza. Podemos escuchar, por ejemplo, a Lalá en su último disco “Zamba Puta” promoviendo la equidad de género, o a Liberato Kani luchando por la valoración del quechua a través del rap, a Laguna Pai y su reggae comprometido con la vida, o a La Sarita y a Barrio Calavera cantándole a la diversidad en nuestro país. Vale la pena escucharles y reflexionar sobre nuestro país desde su música.

Quisiera animarles a leer la música como un arte que nos acerca, de manera profunda, a los problemas y necesidades de nuestro mundo, y también como aquello que nos puede dar esperanza. En el caso de Residente animo a ver el documental cuando se estrene en septiembre, a explorar la página web y a escuchar las canciones del disco. Les animo a viajar junto a René, a hacer un viaje que nos hermane con el mundo, que nos haga cómplices de todos y todas. Un viaje donde se sienta el Reino.

Nino Villarroel Morante, SJ
Estudiante de Filosofía – Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Equipo de pastoral – Parroquia la Virgen de Nazareth, El Agustino.

 

 

Comparto algunas canciones de los autores que menciono en el post.

https://www.youtube.com/watch?v=VD7vP5GgZKM

 

 

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