Violencia: “Prohibido Olvidar”

6 marzo 2018

 
Mujer muestra la foto carnet de un familiar desaparecido en Ayacucho, 1984. Foto: Vera Lentz.

 

Por Marcelo Mejía SJ | 5 min. de lectura aprox.

Como parte de un curso de investigación tuve que escribir un ensayo sobre un tema de interés y actualidad. Mientras ordenaba mis ideas, a fin de encontrar algún tema que pudiera satisfacer mis expectativas, pensé en un hecho que se convirtió, para mí, en motivo de múltiples cuestionamientos. Desde que llegué al país, hace dos años, me he sentido interpelado por la historia de violencia, que estalló casi 40 años atrás, y los rezagos de esa historia que aún permanecen en la actualidad. Movido por el deseo de aproximarme a los sucesos, opté por hablar de la memoria, un concepto analizado por diferentes especialistas dentro del campo de las ciencias sociales.

El filósofo francés Henri Bergson habla de la necesidad que tanto individuos como grupos humanos extensos tienen de formar su fondo memorial a fin de integrar eficazmente sus procesos históricosEn él [fondo memorial] reposan los recuerdos por los que se ha optado, aquellos de los que se depende plenamente. La oportunidad de haber visitado la provincia de Huamanga un par de ocasiones me dio la posibilidad de observar los esfuerzos que se ha venido realizando para alcanzar este fin a lo largo de estos años.

El “Museo de la Memoria” de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecido del Perú (ANFASEP), es una clara muestra de ello. En él se recogen los testimonios, la crudeza de los acontecimientos y el deseo inherente de las víctimas de la violencia que claman por justicia. Sin embargo, estos acontecimientos suelen tener menos relevancia en quienes no los han vivido, demostrando, así, que aún hay mucho más que construir.

Lo que se vuelve realmente lamentable es lo siguiente: que aquellas personas a quienes se ha elegido para gobernar el país ignoren el valor que se debe dar a una institución como la ANFASEP, la cual ordena y construye los procesos de memoria en su contexto, y la acusen de tomar partido en actividades pro-senderistas. Este tipo de actitudes termina por destruir todo anhelo de justicia y reivindicación en lugar de favorecer un sano encuentro y los procesos de reconciliación respectivos. Si observamos los procesos de otros países, que han vivido interminables conflictos pero que luchan por un develamiento de los hechos en búsqueda de reconciliación, justicia y paz, podremos tomar consciencia de todo lo que podemos lograr y de todo lo que nos falta hacer.

Otro filósofo francés, Paul Ricoeur, reconoce que la importancia del perdón, como un fenómeno que se construye progresivamente, es trascendental en el resguardo del fondo memorial. Es necesario, en este punto, recordar que perdonar no significa olvidar. La capacidad de perdonar, de formular un conjunto de identidades capaces de reconocerse y reencontrase como iguales en nuestra sociedad da una luz de esperanza para que el cambio sea verdaderamente fructífero.

Recordar, reconocer, buscar justicia, construir sociedad y no olvidar son procesos que dependen de cada uno de nosotros. Debemos estar dispuestos a aceptar que lo sucedido en el tiempo de la violencia no se debe identificar como un conjunto de acontecimientos fugaces de los que poco sabemos o queremos recordar. Pienso que la exhortación que hace Rubén Blades en su canción “prohibido olvidar”, debe resonar en cada uno de nosotros para evitar que todo lo logrado se pierda en el olvido y se caiga en el error de llamar a las víctimas, y a sus familiares, “proselitistas del terrorismo”.

Para la semana de celebraciones por el segundo aniversario del LUM-“Lugar de la Memoria, la tolerancia y la inclusión social.”, se ha escogido el slogan “Sobre la Memoria crecerá el Futuro”. Creo que sólo haciéndonos conscientes de lo que esto significa seguiremos dando el valor correspondiente a los procesos que junto con sus actores buscan edificar un espacio de diálogo, justicia, reconocimiento y reconciliación. Sólo en un espacio así podremos decir libremente “prohibido olvidar”.

 

 

 

 

Marcelo Mejía Chavez, SJ
Estudiante de Filosofía – UARM
Equipo de Pastoral – Parroquia La Virgen de Nazaret.

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