Una mirada al indulto

12 marzo 2018

Por: Dennis Mundaca, SJ

En las elecciones presidenciales del año 2016, todo parecía indicar que la fuerza naranja iba a ocupar el sillón de Pizarro, pero, para alegría de algunos y tristeza de muchos, sucedió lo contrario. Por segunda vez, en segunda vuelta, había sido derrotada la hija de uno de los  presidentes más corruptos que haya tenido el Perú. Pero claro, la derrota jamás fue aceptada por Keiko y su comitiva: inmediatamente después de que el electo presidente asumiera el cargo, el Congreso -en su mayoría fujimorista- se lanzó contra él y todo su gabinete. De esta forma, se inició el bloqueo, impidiéndole hacer su trabajo.

Si todo ello era ya una amenaza para el gobierno del país, además, se vislumbró la vinculación de Kuczynski con Odebrecht la cual agravó aún más la situación política. El electo Presidente que anteriormente afirmó haber hecho consultorías para Odebrecht, ahora negaba tales hechos, de manera que, no quedaba claro su relación con dicha empresa, mientras que  las discusiones entre el Congreso y el Ejecutivo se agudizaron cada vez más.

El altercado entre el Congreso y el Ejecutivo tuvo tan entretenidos a nuestros gobernantes, que parecía que el país importaba poco. Proyectos en discusión como Chincheros  fueron usados por los congresistas fujimoristas para vacar a algunos ministros y presionar, de alguna manera, por el indulto a Fujimori. Pero no solo los ministros estaban en la mira de los keikistas, sino también el Presidente. De ahí que, cuando PPK sospechó que su vacancia era cuestión de días, se libró concediendo el indulto a Fujimori. De este modo, quedó claro pues que el indulto no tuvo como causa principal la “enfermedad terminal” del expresidente como afirmó Kuczynski, sino que fue hecho para mitigar los ataques naranjas y evitar la vacancia.

Sabemos, aunque sea de oídas, quién fue Fujimori. También sabemos que sus actos ilícitos fueron juzgados por las autoridades y que, como consecuencia de ello, tenía que cumplir una pena en la cárcel. Pero a PPK, parece, no le interesó eso, sino salvarse de la vacancia.

Ahora bien, me pregunto, ¿cómo es posible que la lucha de las víctimas de los abusos por parte del expresidente, el trabajo de la Comisión de la Verdad sean, pues, desatendidas y maltratadas de esa manera? ¿Es posible transar un indulto cuando tenemos miles de afectados que aún esperan justicia? Creo que, de ninguna manera es aceptable el regalo de navidad del Presidente a los Fujimori.

Por otro lado, es necesario resaltar que sobran razones por las que Fujimori debería seguir en la cárcel. Primero porque tiene que cumplir una condena por los crímenes cometidos en Barrios Altos y La Cantuta. Segundo porque el caso Pativilca, del cual se le acusa ser responsable, no ha sido resuelto en su totalidad. Además, debería seguir en la cárcel porque la gracia presidencial no está bien sustentada, hasta el momento no hay claridad en si el expresidente tiene o no una enfermedad terminal. La improcedencia del indulto humanitario, al menos hasta este momento está clara.

Pero, no solo la improcedencia del indulto es criticable, sino lo que el Presidente llama “reconciliación” ¿cuáles serían las bases para hablar de reconciliación según PPK? ¿el maltrato a las víctimas de la dictadura? ¿un indulto que no responde a condiciones humanitarias reales? Al parecer, el mal uso de los términos en nuestros políticos se ha vuelto común, o, al parecer, todo indica que la reconciliación que el Presidente pretende es con la bancada naranja.

Ahora bien, los peruanos, deberíamos tomar el indulto como la totalidad de una falta por parte del Presidente, evidentemente, sí. El tuvo en sus manos la decisión de otorgarlo o no. Pero, a partir de ello cabe preguntarnos también por nuestra tradición política frágil y el olvido de nosotros como ciudadanos. En nuestro país seguimos eligiendo a caudillos que no tienen un proyecto claro y unas líneas trazadas que consoliden cuando asumen el poder. Basta revisar un poco de la historia nacional para encontrar las falencias en la política del país, basta mirar unos años atrás para corroborar que las dictaduras no solo fueron asumidas por militares en situaciones difíciles del país, sino que, un presidente elegido por el pueblo modificó la constitución para gobernar a su antojo.

Todo ello, pues, debería cuestionarnos  e invitarnos a mirar con una actitud crítica la gobernabilidad. Si nuestros gobernantes no han hecho un trabajo responsable es porque los ciudadanos hemos participado poco. Si tenemos a presidentes corruptos que reciben coimas para aprobar concesiones es porque seguimos acudiendo a elegir movidos por un un kilo de arroz o un taper. En definitiva, si en una democracia representativa como la nuestra, los ciudadanos no insistimos y participamos activamente vamos a toparnos con problemas aún mayores.

Finalmente, quisiera insistir en el llamado a recordar nuestra historia, en ella podemos encontrar algunas pistas de cómo enfrentar la  política nacional a futuro, no importa si estas pistas son negativas o positivas, de todos modos nos servirían para mirar la gobernabilidad del país de manera crítica.

Dennis Mundaca Gonzales, SJ
Estudiante de Filosofía – Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Equipo de Pastoral – Penal Castro Castro

 

Categorías

Archivos

background