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Iglesia somos todos

Por Iván Dobson, SJ | Aprox. 3 min. de lectura.

San Pablo, en su carta a los Romanos (Rom. 12, 5-8), dice: “así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros. Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad.”

Una primera interpretación que podríamos establecer es que San Pablo estaba haciendo una clara invitación a ser conscientes de que Dios nos ha dado una misión a cumplir. Que debemos hacerlo para no afectar la unidad y el crecimiento armónico de la comunidad cristiana la cual nos ha dado una misión a cada uno desde nuestras capacidades.

Este texto nos puede evocar también el símil del cuerpo en la carta a los Corintios, a saber, 1 Cor 12, 12 – 31, pero también a los Colosenses o a los Efesios. Algún lector avezado podría también recordar la concepción platónica del cuerpo y la sociedad.

Pero, ¿es que la lectura se puede agotar en esa interpretación? Es decir, ¿sólo quiere recordarnos la importancia de nuestro rol en la Iglesia? Les invito a hacer un giro interpretativo a la epístola desde la película “ Estrellas en la Tierra” (“Taare Zameen Par” en Hindi).

La película tiene como protagonista a Ishaan Awashi, un niño de 8 años con dislexia. Producto de esta condición, se ha enfrentado a un mundo que no es capaz de entender lo que le sucede, además de que él trata de comunicarse a través de una de sus pasiones, el arte.  En la escuela ha obtenido malos resultados, sus padres lo consideran un niño rebelde pues no es capaz de hacer caso a las indicaciones que se le da. Pero, sin considerar su dificultad, no podríamos entender tal indisciplina. Por poco y diríamos que es un “desadaptado” a las “obligaciones” de hoy. ¿Cómo podríamos entender que su mundo esté compuesto de maravillas que nadie más parece apreciar?

Sobrepasados los padres por los problemas que ocasiona en su entorno, en su colegio, es internado en un colegio para que le disciplinen, “para que lo ordenen”. ¿Cuál es el resultado? Sigue siendo tratado como un chico rebelde que no es capaz de seguir instrucciones. Sus profesores incluso coinciden en que comete siempre los mismos errores; y, por más que se los indiquen, vuelve a tropezar. No tiene solución. La separación de sus padres hace que Ishaan comience a dejar de lado el arte, “no tiene sentido seguir con su mundo de fantasía”. Sus vínculos afectivos han entrado en crisis.

La crisis para nuestro protagonista podría haberlo subsumido en una profunda depresión, pero la magia de “Bollywood” tiene algo más para decirnos. Un día, el profesor suplente de arte, Ram Shankar, entra en escena y se interesa por el pequeño Ishaan. Al caer en la cuenta en el proceso en el que se encontraba el pequeño, se ve reflejado en su historia, en su fragilidad.

Luego de haber conversado con el padre de nuestro protagonista, comparte su frustración con una compañera de trabajo. Manifiesta que afuera hay un mundo despiadado y competitivo donde cada uno quiere llegar al máximo nivel. Profesiones como la medicina, el derecho o la ingeniería, son las únicas opciones a elegir. El rendimiento inferior a 95,5% es un sacrilegio. Preocupado, manifiesta que  “lamentablemente, todos están empecinados en hacer que todos los dedos sean igual de largo”. Se pregunta también, desde la experiencia de Ishaan: “¿Y si el niño es incapaz de soportar esa carga? ¿Cuándo lo entenderán? Cada niño es diferente”. Para concluir, le dijo a su compañera: “cada niño puede aprender desde sus capacidades”, pues, “cada uno tiene su propio lugar”; ya que “cinco dedos desiguales forman la mano”.

Podríamos continuar con la película, pero es mejor que descubran ustedes lo que sucederá.

Al igual que en “Estrellas en la Tierra”, San Pablo destaca que en la diversidad hay una gran riqueza, pues “toda mano tiene cinco dedos desiguales”. Esta misma dinámica la encontramos en la Iglesia, donde cada uno de nosotros, desde aquello que es, tiene un lugar distinto desde el que colabora en la misión de Dios. Iglesia somos todos.

Señor, permítenos no perdernos estas pequeñas estrellas sobre la tierra.

 

Iván Dobson Aliste, SJ. Estudiante jesuita Chileno.
Estudiante de Filosofía – Colegio Máximo San José – Buenos Aires, Argentina.
Acompañante de la Pastoral Juvenil – Capilla San Pedro Claver.

 

 

Les invitamos a mirar “Estrellas en la tierra”, y a seguir reflexionando… 

 

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