La Madre Iglesia también tiene rostro femenino

11 noviembre 2019

Por Raúl Véliz, SJ | Aprox. 7 min. de lectura.

Se me ha complicado decidirme por un tema para escribir estas líneas, y es que, en lo que va del 2019 se han desarrollado varios acontecimientos y eventos que valdrían la pena ser analizados desde una óptica cristiana, comenzando por la realidad sociopolítica de América Latina y parte del Caribe; o un análisis de la película El Joker de la Warner de la cual todas y todos hemos escuchado o incluso hasta comentado por la crítica social que trae consigo; o los mismos temas que la Iglesia ha afrontado este año con los Sínodos de los obispos –sínodo de los jóvenes y sínodo para la Amazonía- los cuales merecen ser reflexionados y profundizados por todos y todas los que pertenecemos a esta comunidad.

Decidí hacer uso de este espacio para emitir una breve reflexión sobre un tema de gran importancia para nuestro tiempo como lo es el tema sobre el rol de las mujeres en la Iglesia, tratado –en brevedad- en el reciente sínodo para la Amazonía y lo investigado sobre el tema por interés personal y para cursos del programa de Humanidades de la Universidad.

Resulta que, recientemente estuve investigando sobre este tema, y encontré una organización llamada Voices of faith, creada en el año 2018 por un grupo de teólogas católicas feministas de diferentes congregaciones religiosas, que buscan la reivindicación del papel protagónico de la mujer en la Iglesia. Para este 2019, esta organización buscó un objetivo en concreto: que se conceda el voto a las religiosas que participarían en el Sínodo para la Amazonía en las decisiones sobre el rumbo de la Iglesia en esta región. Y aunque esta moción no se aceptó en este sínodo, sigue en pie la lucha de esta organización por conseguir el espacio que la mujer merece en la Iglesia.

Creo que el tema –tal como se presenta en la página web Voicesoffaith.org– que va más allá de una búsqueda por el ministerio sacerdotal para mujeres. El ministerio sacerdotal, como medio, ayuda en la misión y es también importante discutirlo, pero esencialmente Voices of faith discute sobre la oportunidad de las mujeres de ser parte del discernimiento y la toma de decisiones sobre el rumbo de la Iglesia en la actualidad, por una simple razón: todas y todos –quienes compartimos esta fe al menos- deberíamos tener la misma oportunidad de decidir sobre lo que queremos para nuestra Comunidad Cristiana.

Si profundizamos un poco más en su contenido y material audiovisual, en Voices of Faith encontraremos campañas como “Overcoming silence” que tratan de frenar una cultura eclesial que se enfrascó por mucho tiempo en silenciar la voz de mujeres teólogas, menciono algunas que más han llamado mi atención durante esta investigación como Ivone Gebara, y Teresa Forcade -sobre quienes les invito leer y conocer más. En este sentido el objetivo de estas mujeres es específico, para el 2030 quieren que el 30% de los cargos de la Iglesia a nivel mundial estén ocupados por mujeres. Frente a la clara visión de esta página web, me pregunto qué posibilidades hay de que esto suceda, y pues recurro al Sínodo para la Amazonía de este año para indagar sobre dicho objetivo.

Con respecto a esta pregunta, considero que, este sínodo para la Amazonía nos ha llevado a repensar temas que, como Iglesia hemos normalizado y hasta dejado de lado. Temas como, el rol protagónico que los hombres deben ocupar y el “rol funcional” que se les ha atribuido a las mujeres, el cual Francisco ha denunciado abiertamente con afirmaciones como: “No reduzcamos el compromiso de las mujeres en la Iglesia, sino que promovamos su participación activa en la comunidad eclesial. Si la Iglesia pierde a las mujeres en su total y real dimensión, la Iglesia se expone a la esterilidad” (Papa Francisco, en el Sínodo para la Amazonía, 2019). Esta voz de Francisco nos abre las puertas a la posibilidad de contemplar una Iglesia que no se estanca en el tiempo, sino más bien que se encuentra en una constante conversión, en la cual todas y todos deberíamos participar.

También creo que, este sínodo nos está abriendo las puertas a una nueva cultura, nos muestra la posibilidad de enriquecernos como Iglesia por perspectivas diferentes como la de la Amazonía, y así se manifiesta en el documento final de este sínodo:

La sabiduría de los pueblos ancestrales afirma que la madre tierra tiene rostro femenino. En el mundo indígena y occidental la mujer es la que trabaja en múltiples facetas, en la instrucción de los hijos, en la transmisión de la fe y del Evangelio, son presencia testimonial y responsable en la promoción humana, por lo que se pide que la voz de las mujeres sea oída, que ellas sean consultadas y participen en las tomas de decisiones y, de este modo, puedan contribuir con su sensibilidad para la sinodalidad eclesial…

A pesar de que este documento final del sínodo no marca una posición exacta sobre el tema –lo cual yo considero ya era necesario después de tantos años de silenciamiento a las mujeres- lo que yo observo al leerlo es que la Iglesia está buscando la forma de entrar en un proceso de conversión, proceso en el que la voz femenina es clave. No sé si en treinta años se logrará el acometido de la página Voices of Faith –espero que sí y mucho más-, pero a mí me da esperanza leer este intento de la Iglesia de no ensimismarse en la tradición y de abrirse a la posibilidad de repensarse para así responder a las necesidades del hoy. Y para esto es necesario que nosotros como católicas y católicos no seamos sordos a este clamor.

Es verdad que este tema aún sigue quedando pendiente, y que el texto final del Sínodo no ahonda en detalles, pero la invitación es estar atentos, sumar nuestras voces al cambio y propiciar espacios de diálogo sobre este y muchos otros temas que están en la lista de pendientes que tiene el Vaticano, para que no mueran y queden solo en la categoría de buenas intenciones.

En base a esto, considero importante estos espacios de diálogo que podemos crear en nuestras pastorales, por ejemplo, el fin de semana anterior se llevó a cabo el coloquio nacional de la Red Esejoven del Perú, donde nos encontramos jóvenes de las distintas regiones donde se encuentra la Compañía de Jesús, con el objetivo de profundizar sobre la realidad que nos toca afrontar como jóvenes cristianos marcados por la Espiritualidad Ignaciana. Uno de los temas tratados fue el rol de la mujer -también se trataron los temas de migración, política y ecología ya antes reflexionados en este blog y los cuales son también de gran importancia-.  Son estos espacios como el coloquio de la red Esejoven del Perú los que nos hacen sentirnos parte de esta problemática, y no verla como algo ajeno a nosotros y que, por ende, nos exige un compromiso personal y en común para enfrentarla.

Para terminar, solo quiero mencionar la razón por la cual decidí escribir esta reflexión, y es porque desde que tengo memoria, a mi alrededor siempre estuvieron mujeres católicas comprometidas con la labor pastoral de la Iglesia: mi mamá, mis abuelas, tías, hermanas y muchísimas amigas y, honestamente, es a ellas a quienes debo mi fe, por su perseverancia y esfuerzo, a pesar de la precaria realidad que se percibe sobre el rol de la mujer en esta Iglesia. Me entristece ver la riqueza de la que la Iglesia se ha perdido por tanto tiempo por no abrirse a la diversidad que ella misma posee. Pero es momento del cambio, el cual solo se logrará si unimos nuestras voces y denunciamos la injusticia y la desigualdad siempre con la mirada puesta en el Reino de Dios, donde todas y todos podremos tener las mismas oportunidades.

Raúl Andrés Véliz Quinto, SJ
Estudiante de Humanidades – Univesidad Antonio Ruiz de Montoya
Asesor en la Pastoral Universitaria de la UARM

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